4 de marzo de 2021 — Escrito por Bayán Nicolás

El pasado 15 de octubre de 2020 la Directora Gerente del FMI Kristalina Georgieva pronunció un discurso en el que abogaba por volver a «los valores de cooperación y solidaridad que hermanan a la mujer y al hombre en su humanidad común» y en el que describía el escenario internacional actual como «un nuevo momento de Bretton Woods». Pero, ¿es posible alcanzar un nuevo momento Bretton Woods?

Muchos se preguntaran que supone la referencia a Bretton Woods en nuestros tiempos y que necesita la humanidad para volver a cimentar nuevas bases para la cooperación internacional con el fin de contribuir al avance de la civilización mundial. 

Para entender dicha referencia, es necesario volver a 1944, año previo a la finalización de la Segunda Guerra Mundial, y en el que 44 naciones se reunieron en un foro en la localidad estadounidense de Bretton Woods con el objetivo de consultar sobre el nuevo modelo económico que el mundo necesitaba en aquellos años y en el que se establecieron nuevas instituciones, reglas y mecanismos en torno a las relaciones comerciales y financieras. 

Es en ese foro, en el cual se fundaron las dos principales instituciones económicas internacionales que transformaron el orden económico internacional, el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el mandato de vigilar y proteger el buen rumbo de la economía a nivel global y el Banco Mundial, entidad cuya principal misión sería facilitar financiación a los países europeos que sufrieron las devastadoras consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y posteriormente también ofreció líneas de financiación a otros países de América Latina, África y Asia. 

Gran parte de las delegaciones que los estados enviaron a esa cita histórica salieron de la reunión con el firme convencimiento de que el progreso de la humanidad solo podía venir del esfuerzo conjunto de todas las naciones de la tierra bajo un espíritu de solidaridad. 

Hoy en día, son muchas las instituciones, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y personas de bien común que defienden promover un similar espíritu de hermandad y solidaridad para tratar de solventar la difícil situación que atraviesa el mundo hoy día, como consecuencia de los desafíos que nos acechan como la pandemia del coronavirus, los pronunciados desequilibrios económicos que ya existían antes de la pandemia y que se han agravado como consecuencia de la misma, el cambio climático, la seguridad internacional, los retos energéticos, la digitalización de nuestras sociedades así como muchos otras cuestiones importantes para la raza humana.  

Cierto es que vivimos tiempos de inestabilidad e incertidumbre donde resulta aún más difícil traducir a la acción nobles propósitos e ideales, donde las necesidades e intereses de corto plazo de las naciones se ven como prioritarias y donde la confianza de la población hacia sus instituciones está en entredicho, pero ello no debe resultar óbice para que siempre volvamos la mirada hacia décadas pasadas y veamos como los seres humanos han sido capaces de avanzar hacia escenarios de mayor cooperación internacional y multilateralismo. No podemos olvidar las grandes crisis del pasado y tampoco desdeñar los aprendizajes logrados. La paciencia y el trabajo persistente de las generaciones anteriores deben poder ayudarnos a encarar las próximas décadas y siempre pensar que los seres humanos podemos contribuir a favorecer un mayor clima de entendimiento y acuerdo internacionales. 

Será necesario renovar muchas de las instituciones del orden internacional, será imprescindible introducir novedades en los procesos de elección y toma de decisiones y también será preciso abordar los límites de la soberanía nacional en todas aquellas cuestiones que afectan a nuestro mundo global. 

Bayán Nicolás es Licenciado en Derecho (UA), especialista en Propiedad Intelectual, Patentes y Marcas.

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