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UNA CIUDADANÍA MUNDIAL

18 de octubre de 2022 — Escrito por  Sami Khiari

Prevalece un sentimiento de incredulidad creciente en nuestra sociedad exangüe de esperanza cuando se reúnen los líderes del mundo, para decidir qué medidas tomar ante la urgencia climática y la protección del medio ambiente. 

Quizás sea necesario reconfigurar tanto la forma como el contenido de estas agendas internacionales y apaciguar el desánimo y la frustración de las nuevas generaciones, que claman alto, claro y con razón, no culpables. 

Parece que las conferencias de las partes como la de Glasgow y otras cumbres semejantes siguen un mismo y recurrente patrón. Sin ánimo de menospreciar, ni tampoco rebajar o deslegitimar semejantes iniciativas, todas han consistido en una sucesión de macro acontecimientos que empiezan con discursos grandilocuentes, híper mediatizados, generando la esperanza de que esta vez sí va la vencida.

Sin embargo, las acciones decididas y los resultados tangibles no deslumbran en el momento presente.Tampoco se percibe la seguridad y la voluntad que presagia un cambio de rumbo franco, para enderezar el desarreglo climático y sus consecuencias y llevar a buen puerto nuestro barco colectivo, acechado por lluvias torrenciales, sequías persistentes y altas temperaturas jamás registradas en nuestro planeta . 

A la vista está, que una vez bajado el telón, apagados los focos mediáticos, enrollada la alfombra roja de la esperanza, renace el sentimiento de divorcio entre la ciudadanía expectante y la acción gubernativa titubeante y atrapada por sus intereses irrenunciables. Aún y todo soy optimista ¿cuántas veces renació el ave fénix de sus cenizas? La cuestión está en arrimar el hombro colectivamente, porque la causa es común y la solución también. La acción individual y la colectiva no pueden escindirse en caminos opuestos y discordantes, han de fusionarse en un único objetivo: el de preservar nuestro planeta, que da sustento a todos .

A las preguntas ¿qué tengo que hacer para preservar el medioambiente? y ¿Cuáles son las exigencias requeridas a nuestras instituciones para llevar a cabo un magno multifacético proyecto, con el fin de corregir este modelo de desarrollo y sustituirlo gradualmente por otro menos invasivo y más acorde con los equilibrios ecosistémicos?

Necesitamos tener claro cuál es el orden de prioridad y diferenciar lo importante de lo urgente. Es de justicia restituir el orden de los elementos puesto que la tierra precedió al humano, entonces tiene la prioridad para ser recuperada de los destrozos que le hemos infligido, evitaremos por consiguiente que ella perezca y nosotros detrás.

Como ilustración, todos sabemos, que una comunidad de vecinos cuenta con áreas privadas y comunes que hay que cuidar y proteger. Nos incita un sentimiento de responsabilidad cívica y temor a ser recriminados y multados por el administrador de la finca. Lo de meter la mano al bolsillo es muy disuasorio, al parecer. 

Pero ¿qué pasa con las partes privadas? En realidad no hay muchas diferencias, si tienes una fuga de agua que afecta a tu vecino lo tienes que solucionar.

Finalmente, te sometes a restricciones, porque formas parte de un todo, vivir  juntos en libertad y en seguridad está condicionado a una idea superior que es: el bien común.

Pues la tierra que pisamos, el aire que respiramos y el agua que bebemos son bienes comunes y como tales han de ser preservados por normas a escala internacional. Nuestra comunidad de vecinos, en este caso la tierra, con ocho mil millones de habitantes, además de redonda y de color predominante azul, no tiene equivalente en nuestro sistema solar, salvo algún exoplaneta que se encuentra a años luz de distancia y al que de momento ningún taxista te puede llevar. 

Frente a esta nueva realidad de dimensión planetaria, necesitamos desarrollar y establecer una cierta idea de ciudadanía mundial, que nos involucre como habitantes de un único país, para preservar el medio ambiente. Cabe recordar que el aumento de la temperatura y la contaminación atmosférica no se circunscribe dentro de unos límites territoriales, mientras que la adopción de un modelo de desarrollo sostenible a escala mundial si puede remediar a cada una de las partes .

Porque si no es así, cabe preguntarse ¿Qué más necesitamos experimentar para asentar nuevas voluntades acordes con las exigencias urgentes y globales de nuestra época? ¿Qué otros desafíos han de doblegar una sociedad interconectada, para reimaginar nuestra interacción con el medioambiente? 

Urge forjar una conciencia colectiva coherente, un nuevo horizonte de cooperación y de reciprocidad, liberarnos del fetiche del interés nacional decimonónico y edificar sin trampas ni ventajas particulares la sociedad del futuro.También redefinir los modelos económicos orígenes de tantas lacras medioambientales, reconsiderar el crecimiento económico sin reservas y hacer nuestro mea culpa por haber entregado sin condiciones nuestra sociedad a un superfluo y efímero modernismo, irrespetuoso con la madre tierra e irreconciliable con el proceso natural de regeneración de la vida sobre nuestro planeta. 

Quién sabe si no será después de un sobresalto con consecuencias inimaginables, que una  sociedad escarmentada decida despertarse desde su letargo hacia su liberación final, para reconstruir un mundo próspero, justo e independiente de los egoísmos ancestrales que nos ha llevado hasta aquí. 

Al menos que las personas de buena voluntad y desde cualquier horizonte, ideología, credo, cultura o nación quienes crean las sinergias necesarias para la consecución de esta meta; la de salvar nuestra planeta de un posible colapso y quién sabe de una extinción en masas de los seres vivos, aún más severa  que la que está operando hoy en día, es una convicción que solo el paso del tiempo demostrará su validez .

Publicación original 27 de agosto de 2022 en El Correo

La igualdad de oportunidades es un motor de la prosperidad: el caso de Irán

07 de septiembre de 2022 — Escrito por Augusto López-Claros

La marginación económica de las mujeres y las minorías étnicas, religiosas y de otro tipo es un problema generalizado en prácticamente todos los países del mundo. Existe evidencia económica convincente que muestra que excluir a las minorías de la fuerza laboral no solo socava la legitimidad de los gobiernos que practican diversas formas de discriminación, sino que también termina erosionando el potencial competitivo del país en un mercado cada vez más global e integrado. Gran parte de la evidencia se ha centrado en cómo el trato desigual ante la ley y la violación asociada de los derechos humanos de las personas ha afectado negativamente a varias métricas del bienestar humano y el desarrollo. 

Tal vez el área que ha proporcionado hasta ahora las mayores ideas es con respecto a la discriminación de género. En el Banco Mundial durante la última década construimos una enorme base de datos que enumera exhaustivamente tales discriminaciones incrustadas en la legislación de 190 países y descubrimos que están asociadas con diversas disfunciones sociales y económicas. Cuanto más generalizadas son las discriminaciones, menor es el número de niñas que asisten a la escuela secundaria en relación con los niños, menores son las tasas de participación en la fuerza laboral de las mujeres en relación con los hombres, menor es el número de empresas dirigidas por mujeres y mayor es la brecha salarial de género. Estas discriminaciones implican una mala asignación masiva de recursos y, por lo tanto, socavan la productividad y el potencial de crecimiento de un país. Aprovechar esta rica base de datos y otros conjuntos de datos actualizados como el Índice de Igualdad de Género y Gobernanza proporciona una perspectiva integral sobre el estado de la discriminación de género en 158 países, centrándose en áreas como el espíritu empresarial, el trabajo, la educación y el marco legal, y cabe destacar que Irán ocupa el puesto 157, ligeramente por delante de Afganistán,  destacando el enorme costo económico que soporta la economía iraní como resultado de la subyugación de sus mujeres. 

Desafortunadamente, las violaciones de los derechos humanos en Irán no se limitan al espacio de género. El gobierno iraní tiene una larga historia de discriminación contra los miembros de la comunidad bahá’í, la minoría religiosa no musulmana más grande. La lista de abusos es tan larga como deprimente y pone de relieve hasta qué punto el gobierno ha estado dispuesto a estrangular a los bahá’ís económica y socialmente. Los empleos gubernamentales han sido negados a los bahá’ís desde los años inmediatamente posteriores a la Revolución.  A los bahá’ís también se les niegan a menudo las licencias y, por lo tanto, no pueden abrir sus propios negocios. Los jóvenes miembros de la comunidad son excluidos de las universidades públicas, y los estudiantes universitarios que se descubre que son bahá’ís son expulsados. 

Los hogares y negocios bahá’ís son allanados por agentes del gobierno y sus propiedades a menudo son confiscadas sin compensación.  Los lugares sagrados bahá’ís han sido atacados y destruidos. No se les permite enterrar a sus muertos de acuerdo con la ley bahá’í, y los cementerios bahá’ís han sido vandalizados, profanados y destruidos. Los medios de comunicación patrocinados por el estado de Irán difunden sistemáticamente propaganda destinada a incitar al odio contra la comunidad bahá’í de Irán. Esta propaganda a menudo convierte a los bahá’ís en chivos expiatorios de los disturbios económicos y políticos en Irán, y se caracteriza por una serie de acusaciones infundadas, que incluyen espionaje, promiscuidad, desviación sexual, rebelión armada, lavado de cerebro y prácticas «de culto», oposición al gobierno, amenaza a la seguridad nacional y blasfemia y animosidad hacia el islam. 

Ha habido un aumento reciente en este tipo de propaganda: la Comunidad Internacional Bahá’í informa que en 2010-11, aproximadamente 22 articulos anti-bahá’ís aparecieron en los medios de comunicación patrocinados por el estado cada mes. Durante el periodo 2018-20 el número de articulos anti-bahá’ís había aumentado a la cifra impresionante de 740 por mes, lo que requería un gran ejército de escribas contratados para difundir el odio y las falsedades.  Los bahá’ís son rutinariamente arrestados, detenidos y encarcelados. Actualmente, el número de personas en espera de juicio, apelación, sentencia o el comienzo de sus sentencias supera los 400. 

Un ejemplo más reciente de tales persecuciones es el caso de varias docenas de familias que recientemente recibieron una sentencia de expropiación de sus tierras de cultivo y viviendas después de largos intentos de demostrar a las autoridades locales, provinciales y nacionales que eran los propietarios legítimos y que habían residido en sus pueblos durante varias generaciones. El artículo 49 de la Constitución de Irán permite al gobierno confiscar propiedades «ilegítimas» obtenidas a través de «usura, usurpación, soborno, malversación de fondos, robo, juegos de azar», etc. y el gobierno utilizó esto para justificar estas expropiaciones ilegales. En la larga historia de acoso, estos abusos locales a menudo preceden a prácticas que luego se implementan a nivel nacional y que degeneran en un mayor estrangulamiento de la minoría bahá’í.

Prosperidad y desarrollo económico consistir mucho más que aumentar el ingreso per cápita. El bienestar humano incluye dimensiones sociales, culturales, éticas y espirituales. La diversidad y las perspectivas adicionales que con frecuencia aportan los grupos marginados pueden, cuando se les da la oportunidad de expresión y participación, enriquecer a la comunidad y la sociedad. La eliminación de todas las formas de discriminación y la igualdad de oportunidades en las personas no sólo evita una pérdida masiva de recursos humanos y capacidades, sino que abre el camino para niveles más altos de prosperidad y otras manifestaciones del desarrollo humano. 

Sería de enorme beneficio para los 84 millones de ciudadanos de Irán que las autoridades reconsideraran sus prioridades nacionales y reorientaran los recursos hacia fines más nobles, como el alivio de la pobreza y la reconstrucción del deteriorado aparato productivo del país. Avivar el odio e incitar a la población contra una minoría religiosa que no tiene ambiciones políticas, que tiene una larga historia de respeto a la ley y que valora la convivencia pacífica con sus conciudadanos, es destructivo de la riqueza nacional. 

Sin duda, la publicidad adversa y la frecuente condena internacional de estas graves violaciones de las obligaciones de derechos humanos que el Irán ha asumido han contribuido a la condición de paria del país en la comunidad internacional. Han desalentado la inversión extranjera y la transferencia de tecnología y conocimientos técnicos que a menudo la acompañan y, por lo tanto, han pospuesto indefinidamente la modernización de la economía iraní. Han creado un entorno altamente hostil para la iniciativa privada y el desarrollo dentro del país, como lo demuestran diversos informes del Banco Mundial que ubican a Irán, por debajo de Tayikistán, Kirguistán, Uzbekistán, Mongolia y Cisjordania y Gaza. El costo económico para Irán ha sido enorme, como lo indica el hecho de que el ingreso per cápita de Irán en 2021 fue aproximadamente el mismo que el de Gabón y Guinea Ecuatorial y aproximadamente un tercio de los países de Europa Central y Oriental que todavía estaban operando bajo las restricciones de los planes centrales de inspiración soviética hasta principios de la década de 1990.

Si los gobiernos no se ven obligados a tratar a sus ciudadanos de manera justa y de manera coherente con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, si no aceptan el argumento moral de la igualdad de oportunidades, entonces deberían hacerlo por motivos de eficiencia, como una forma de crear condiciones económicas que mejoren el clima de inversión y conduzcan a mejoras en la productividad y el alivio de la pobreza. La tasa de pobreza de Irán ha aumentado considerablemente desde 2013, con millones de personas cayendo por debajo del umbral de la pobreza.

El camino más sostenible para poner fin a la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida es a través de la creación de una sociedad inclusiva, que permita a todos, incluidos los grupos tradicionalmente marginados, como las minorías étnicas, religiosas y de otro tipo, la misma oportunidad de participar y beneficiarse de la economía. Las discriminaciones que resultan en un empeoramiento de las disparidades de ingresos solo alimentarán la desafección social y la inestabilidad política. Los gobiernos desempeñan un papel fundamental en la creación de una base para la igualdad de oportunidades, tanto mediante el desmantelamiento de leyes, reglamentos y políticas que discriminan activamente a ciertos grupos, como mediante la adopción y promoción de mecanismos que mejoren la aplicación de la legislación contra la discriminación. 

Irán no podrá volver a un camino de desarrollo sostenible que asegure una transición gradual hacia una economía más eficiente y diversificada, que reduzca su dependencia de los combustibles fósiles y genere un crecimiento equitativo, mientras su gobierno continúe maltratando a sus minorías y no reoriente sus energías y recursos en la creación de un entorno que fomente el espíritu empresarial, que dé voz a las personas, que garantice un progreso sustancial en el alivio de la pobreza y que señale que la igualdad de oportunidades para todos es un requisito previo para la prosperidad futura.

Un nuevo modelo de liderazgo para un mundo cada vez más complejo

2 de agosto de 2022 — Escrito por Farshad Arjomandi

La creciente insatisfacción de los ciudadanos con sus representantes políticos en la mayoría de los países del mundo evidencia un déficit de liderazgo político. Las crisis recurrentes a las que nos hemos enfrentado en las últimas décadas y las amenazas que hemos afrontado como humanidad, sugieren claramente que nuestros dirigentes tienen grandes dificultades para responder eficazmente a estos desafíos.

En el ámbito de las organizaciones empresariales, un estudio de McKinsey afirma que aproximadamente un tercio de las empresas creen que no tienen la cantidad de líderes que necesitan para llevar a cabo sus estrategias, ni la calidad de liderazgo que se precisa para alcanzar sus objetivos.

En las últimas décadas, muchos investigadores y científicos sociales han hecho grandes esfuerzos por averiguar qué factores influyen en la calidad del liderazgo. Aunque la comunidad académica no ha llegado a un consenso claro sobre la efectividad del liderazgo, estas décadas de estudio y observación ofrecen, sin embargo, algunas conclusiones generales sobre las funciones de un líder.

Las funciones de un líder

Tras un exhaustivo estudio de la investigación en el campo del liderazgo y la exploración de las principales teorías sobre el tema, Gary Yukl concluye que hay 10 funciones de un líder que, en su opinión, son las más importantes:

  • Ayudar a interpretar el significado de los acontecimientos.
  • Crear alineación entorno a objetivos y estrategias.
  • Crear compromiso y optimismo.
  • Generar confianza y cooperación mutuas.
  • Reforzar la identidad colectiva.
  • Organizar y coordinar las actividades.
  • Fomentar y facilitar el aprendizaje colectivo.
  • Obtener los recursos y el apoyo necesarios.
  • Desarrollar y capacitar a las personas.
  • Promover la justicia social y la ética.

Estas funciones no son exclusivas de los líderes. Sin embargo, su desarrollo y despliegue dentro de una organización, una comunidad o una sociedad dependen en gran medida de cómo sus líderes se comporten y se comprometan de forma coherente con estas funciones. Es aquí donde los valores y las actitudes de los líderes adquieren una gran importancia. Una métrica de la coherencia de los líderes es la ratio “decir/hacer” [say/do].

La dimensión ética del liderazgo

A finales de la década de 1970, e inspirados por las ideas de Max Weber, una serie de estudiosos estadounidenses comenzaron a desarrollar un novedoso enfoque del liderazgo carismático. Estas teorías exploran los motivos y comportamientos de los líderes carismáticos, así como los procesos psicológicos que podrían explicar cómo influyen en sus seguidores.

Más o menos al mismo tiempo que surgió el interés por el liderazgo carismático, surgió otra teoría llamada “liderazgo transformacional”. Esta teoría se centra en la capacidad de los líderes para transformar a sus seguidores. También se ocupa del efecto de esta transformación en la cultura.

Aunque muchos autores utilizan indistintamente los términos “liderazgo carismático” y “liderazgo transformacional”, hay diferencias que conviene señalar. Podríamos decir que, desde la perspectiva del carisma, el enfoque se centra en la influencia del líder sobre sus seguidores, basándose en determinadas características (carisma), y desde el enfoque transformacional el foco se centra en la capacidad del líder para potenciar y motivar a sus seguidores basándose en principios elevados (morales).

A medida que estas dos teorías evolucionaron, surgió un mayor interés por la dimensión ética del liderazgo. Un concepto que se repite invariablemente al abordar el liderazgo ético es el de “integridad personal”.

Como es sabido, la corrupción tiene efectos devastadores para el progreso de una sociedad y de sus ciudadanos. De ahí la creciente preocupación por la dimensión ética en la gestión de las empresas y la gran desafección de los ciudadanos respecto a sus políticos, por los casos de corrupción y la falta de transparencia en la gestión de los asuntos públicos.

Sin embargo, la ética en el liderazgo no solo se refiere a la corrupción, sino también a los límites del poder y a sus abusos. Ambas cuestiones son de especial interés.

Los peligros del liderazgo unipersonal

Cada vez hay más personas que se preguntan hasta qué punto un líder —por ejemplo un jefe de Estado— puede ejercer un enorme poder sin estar sujeto a algunos mecanismos de control. Este debate solía tener lugar en el contexto de los regímenes autoritarios, que son más propensos a los abusos de poder; sin embargo, en los últimos años se ha ampliado para incluir a los países y a los líderes que operan en las tradiciones e instituciones de trasfondo democrático, que han sufrido diversas formas de ataque y tensión.

Consideremos algunos ejemplos extraídos de nuestra historia durante el último siglo. Hitler y Stalin, ampliamente reconocidos por la profesión médica como psicópatas genocidas, cayeron bajo los efectos embriagadores del narcisismo de los antiguos Césares. Los efectos alucinógenos del poder ilimitado los llevaron a una realidad paralela desde la que gobernaron de forma que no solo fueron totalmente destructivos para sus sociedades, sino que causaron un inmenso daño y sufrimiento a muchos otros, más allá de las fronteras de sus respectivos países.

Vemos ecos de esto en la Rusia actual, una sociedad autoritaria cada vez más sujeta a las formas de control totalitario que se vieron por última vez bajo el mandato de Stalin (por ejemplo: la censura y la propaganda generalizadas, la persecución de los políticos de la oposición y de los que tienen opiniones contrarias, la corrupción a gran escala…). Habiéndose ahora embarcado en un conflicto no provocado con Ucrania, con consecuencias nefastas en términos de destrucción del país vecino y de la desestabilización de la economía global. De este modo, Rusia está socavando lentamente décadas de progreso, que había logrado mediante su integración en la economía mundial.

La Rusia actual no es, ni mucho menos, el único país del mundo donde el liderazgo unipersonal —siempre son hombres— ha debilitado las bases de la paz, la seguridad y la prosperidad. Este modelo particular de liderazgo crea poderosos incentivos para la preservación del poder político a toda costa, a menudo porque el ejercicio de dicho poder ya no sirve en modo alguno a los intereses legítimos del pueblo, sino que se trata más bien de mantener los beneficios económicos del poder y la acumulación de grandes riquezas para los propios líderes y su camarilla de allegados.

Las sociedades tradicionalmente democráticas, con un largo historial de transferencia pacífica del poder, también están mostrando síntomas de vulnerabilidad, como vimos en enero de 2021 en Estados Unidos y el intento de golpe de Estado que se está investigando actualmente.

La creciente complejidad de un mundo globalizado y altamente interdependiente ha puesto en entredicho el modelo de liderazgo unipersonal, que resulta ineficaz para resolver los problemas de este nuevo mundo y, como hemos visto, constituye un gran riesgo para la seguridad de la humanidad en su conjunto.

Un cambio efectivo: El liderazgo colegiado

En vista de lo anterior, es necesario considerar un cambio profundo en el actual modelo de liderazgo unipersonal. El cambio que sugerimos no solo haría del mundo un lugar más seguro, sino también más próspero, ya que permitiría gestionar con mucha más eficacia la creciente complejidad de los asuntos humanos.

Lo que sugerimos aquí es la necesidad de un liderazgo colectivo o colegiado en el poder ejecutivo. Los líderes unipersonales que encarnan este poder deben ser sustituidos por instituciones cuyos miembros sean elegidos democráticamente. Estos órganos colegiados (no sus miembros) tendrán la autoridad necesaria y suficiente para gobernar a las personas, comunidades e instituciones bajo su jurisdicción.

De este modo, nos aseguraríamos que las decisiones que afectan a millones de personas —a veces a cientos de millones de personas— no se toman por una sola persona (por muchos expertos y asesores que puedan rodearle), sino por un grupo de personas elegidas expresamente por los ciudadanos para ejercer el poder de forma institucional.

Los miembros de estas instituciones tendrían pleno voz y voto, y ninguno tendría poder de veto. Estos miembros no tendrían ninguna prerrogativa o autoridad especial a título personal. Se reunirían en asamblea y tras consultar los asuntos tomarían sus decisiones, de forma colegiada, por unanimidad o, en su defecto, por mayoría simple de votos.

Por ejemplo, en lugar de tener un único jefe de gobierno, habría un consejo de varios miembros que se determinaría en la Constitución de cada país (sugerimos entre siete y once personas, tanto hombres como mujeres), que dirigirían el Ejecutivo durante un periodo establecido por la ley.

Si la era digital se distingue por el trabajo colaborativo, el aprendizaje continuo y la autoorganización a través de equipos multidisciplinares, el modelo de liderazgo de las instituciones políticas y económicas también tendrá que adaptarse a las características de esta nueva era.

Un planeta, un hogar

La Comunidad Internacional Bahá’í (CIB) presenta el documento titulado Un planeta, un hogar donde tratan de explorar la implicación de algunos temas para resolver la cuestión del medio ambiente, como son: el principio esencial de la unidad de la humanidad como la única base sobre la que se pueden erigir sociedades sostenibles; la justicia como proceso y resultado; la consulta y el fomento del consenso en la acción; y la redefinición de las nociones de progreso y desarrollo.

Entre las propuestas ofrecidas en la declaración hay algunas relativas al importante papel de los Gobiernos en la construcción de un mundo más sostenible. Por ejemplo, la CIB sugiere que un mecanismo que garantice la coordinación fiscal mundial y un marco para regular los flujos financieros ilícitos podrían reducir las disparidades de riqueza entre las naciones, permitiéndoles obtener recursos para hacer frente a las necesidades apremiantes y a las futuras.

Acceder al artículo completo en el siguiente enlace

GOBERNANZA, INTEGRACIÓN DE SERVICIOS Y POLÍTICAS DE BIENESTAR EN EL ÁMBITO LOCAL

Compartimos este artículo que es parte de una ponencia de Teresa Zurita y M.J García Solana titulado: Análisis de los procesos de gobernanza y coordinación entre los Servicios Sociales y Servicios de Empleo Municipales. Estudio de dos casos: Ayuntamiento de Coslada y Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid.

En él realizan una primera aproximación al análisis de dinámicas de colaboración entre servicios sociales y empleo en el proceso de inserción laboral de colectivos en riesgos de exclusión social. Desde la UE se han introducido líneas de política pública que impulsa este tipo de colaboración y un ejemplo es la Red de Inclusión Social. En esta ponencia, partiendo del análisis de un instrumento de política pública financiado con fondos europeos (POEFE) se analizan las experiencias desarrolladas en el Ayuntamiento de Coslada y el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid. Para ello, desde el punto de vista metodológico se han realizado dos entrevistas semiestructuradas para conocer la estrategia, diseño y dinámica de colaboración formal e informal entre ambas áreas municipales y conocer los elementos impulsores y limitadores de dicha colaboración.

Palabras clave: colaboración, exclusión social, itinerarios, innovación municipal, empleo y servicios sociales

Federico Mayor Zaragoza: “En Ucrania no hacen falta más armas, sino más palabras”

El exdirector de la Unesco y actual Presidente de la Fundación Cultura de Paz ofrece una entrevista a elDiario.es donde expresa sus reflexiones sobre el asunto Rusia-Ucrania. En su conversación manifiesta que la capacidad de negociación tiene que depender siempre de la libertad, la democracia y el diálogo y esto no ha existido en este caso, porque se hace entre instituciones (la UE y las Naciones Unidas) que no pueden expresarse libremente porque tienen derecho a veto.

Derecho a la defensa colectiva

El profesor de Física de la UPNA, Karlos Alastruey, y el profesor de ética de la UAB, Arash Arjomandi, comparten sus reflexiones sobre el papel que debe ejercer la ONU ante la invasión a Ucrania y la necesidad de aplicar el principio de seguridad colectiva. Algunas de las preguntas que plantean al lector tienen implicaciones muy prácticas y trascendentales: ¿es justo que la sociedad civil del mundo se vea dañada, hasta estos extremos, por el afán belicista de un gobierno? ¿Es moral no aplicar colectivamente la legítima defensa cuando el derecho internacional lo contempla? ¿Es compasivo fiarlo todo a unas sanciones económicas que también se están cobrando vidas y dignidad humanas en forma de desabastecimiento, pobreza y desnutrición?

La distancia que separa el Mar Negro del Caribe

Sergio García Magariño, profesor de la Universidad Pública de Navarra y Massimo Cermelli, economista y profesor de Deusto Business School analizan, en Radio Euskadi, qué supondría la entrada del petróleo de Irán y Venezuela en el terreno geopolítico.

Ucrania demuestra que nuestro sistema de seguridad internacional es defectuoso

El profesor Sergio García Magariño comparte para el Diario de Noticias de Navarra su perspectiva sobre el papel del Consejo de Seguridad de la ONU en el contexto actual y la necesidad de avanzar hacia «una arquitectura institucional representativa, pero con capacidad de coerción».

¿Cómo deben responder la UE y la OTAN al ataque de Rusia?

Seis académicos responden a esta cuestión en The Conversation para dar sus perspectivas a los acontecimientos ocurridos el 24 de febrero de 2022 donde el presidente ruso Vladimir Putin ordenaba por televisión una “operación militar especial” contra Ucrania.