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La polarización en la moción de censura contra Sánchez

El Congreso celebraba la semana pasada un pleno en el que se debatió y votó la moción de censura que presentaba Vox —con Santiago Abascal como candidato alternativo— contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Era de esperar que el debate fuera candente y los representantes de los distintos partidos presentaron sus posturas polarizando el discurso por potenciales beneficios electorales. Luis Miller, científico titular del CSIC y vicerrector del Instituto de Políticas y Bienes Públicos, elaboró un informe en el que analiza la polarización en España y que defiende que estamos más divididos por ideología que por políticas públicas.

Conociendo el riesgo y consecuencias para una democracia sana del uso de discursos polarizados, Miller recomienda hablar de políticas para rebajar una tensión que aumenta cuando se apela a identidades.

«Las identidades —partidista, ideológica, territorial— polarizan más que las políticas públicas —fiscal, migratoria—».

Desgraciadamente, esta polarización que puede ser un escalón en el proceso de radicalización de un individuo o grupo, o parte del proceso del resquebrajamiento de una democracia parece ser beneficiosa como estrategia en política partidista.

«La polarización divide el Congreso y también a unos ciudadanos que se ven arrastrados por ella, a veces, incluso sin quererlo. Pero esta estrategia política no surge de manera casual, sino que hay alguien detrás que la planifica y se beneficia de ella», asegura Miller en la siguiente entrevista.

Cuando la forma de hacer política sacrifica la reflexión y la consulta constructiva y se basa en apelar a las emociones y en el uso de las redes sociales supone una potencial ganancia política pero una —incluso mayor— pérdida para la salud democrática de un estado.

Gobernanza Tecnológica

Inteligencia artificial (AI), 5G, Internet de las cosas, son ya el presente del ecosistema digital y con el control de estas tecnologías viene el control sobre la privacidad y seguridad de sus usuarios, lo cual podría suponer un riesgo en términos de seguridad nacional.

«Este ecosistema está actualmente dominado por unas pocas grandes plataformas en línea y unos pocos proveedores de tecnologías –las de hoy y las de mañana– radicados en EE. UU. y China,» afirma el Dr. Jorge Pérez Martínez, Catedrático de la ETSI de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid, en el siguiente artículo.

Llevamos un tiempo siendo testigo de la batalla tecnológica entre estos dos gigantes del mercado. El año pasado Google se divorció de Huawei dejando de proporcionar acceso a las actualizaciones de Android —el sistema operativo más usado en todo el mundo— a la compañía china. Así mismo, este año —mientras la pandemia se extendía a lo largo y ancho del planeta— Donald Trump dio la orden de vetar TikTok —propiedad de la empresa china ByteDance— en Estados Unidos debido a sus políticas de recopilación de datos.

El desarrollo de este ecosistema digital ha llegado a tal nivel que recientemente las grandes potencias del mundo han comenzado a cambiar las normas de la competencia para proteger sus intereses. Ahora la digitalización está sometida «al fenómeno de geopolitización de la economía mundial». De esta forma, el ecosistema digital se ha convertido en el nuevo y principal objeto de discordia —o acuerdo— entre naciones.

Pero, ¿cuál es la gobernanza y regulación adecuada para la tecnología?

Cuando empresas globales tiene acceso a la información y datos personales de usuarios de todos los países del mundo, ¿quién es responsable de cómo y para qué se trate esta información?

En el año 2018 la Unión Europea actualizó su ley de protección de datos con el famoso Reglamento General de Protección de Datos pero parece ser que la tecnología avanza a mayor velocidad que los reglamentos regionales y los acuerdos internacionales. Esta descompensación ya está contribuyendo al aumento de tensiones entre las grandes potencias del mundo.

Pareciera que la naturaleza global del ecosistema digital fuera el camino o para la puesta en marcha de un nuevo sistema de regulación internacional o para el desencadenamiento de nuevos conflictos entre naciones.

¿Cómo podemos proteger nuestra democracia?

Vivimos tiempos de confusión e incertidumbre. Suele ser en este tipo de clima cuando es de responsabilidad parar y analizar la situación. El Dr. Sergio García, profesor de sociología de la Universidad Pública de Navarra, nos invita a hacer precisamente esta reflexión en el siguiente artículo donde observa algunos aspectos de la situación en la que se encuentra la democracia española.

Al parecer existen ciertos ingredientes comunes que provocan el declive de una democracia y pueden allanar el camino a un gobierno totalitario, tales como que los partidos no contengan candidatos con inclinaciones autoritarias, que se dejen de reconocer a los oponentes políticos como legítimos, el uso de las instituciones para promover los intereses del partido, o la presencia de un clima social polarizado.

Algunos de estos aspectos son fácilmente reconocibles en el entorno democrático español, especialmente el reconocimiento de legitimidad de los oponentes políticos y el clima de polarización —que parece acentuarse progresivamente—.

Sería difícil puntualizar en que momento exacto el debate político se convirtió en un espacio para el insulto y el menosprecio del oponente, pero es fácil encontrar descalificaciones lanzadas con ligereza de un político a otro, ya sea oralmente frente a una cámara o en escrito por Twitter. Además —o en consecuencia—, la ciudadanía en general se ha sumado al ejemplo dado por nuestros representantes gubernamentales y el discurso violento y de confrontación ha impregnado cualquier conversación sobre política.

La normalización de esta forma de comunicación es un canal para alimentar la polarización y ahondar la brecha entre unos y otros.

Es cierto que pronosticar el futuro de nuestra democracia es una tarea compleja, pero si practicar el autocontrol en nuestra forma de expresarnos puede frenar el declive de una democracia u —optimísticamente— acelerar su progreso, ¿por qué no emplear un poco de moderación en el lenguaje?

Laicismo, islamofobia y el papel de la religión en la sociedad

En una Europa cada vez más plural se ha convertido en un desafío gestionar la multiculturalidad. Gobiernos como el de Francia se encuentran en una encrucijada entre laicismo e islamofobia.

Eugenio García Gascón, analiza en el siguiente artículo la reciente declaración del presidente galo, Emmanuel Macron, en la que acusaba de «separatismo islámico» a aquellos musulmanes que sobreponían la ley islámica a la ley de la república francesa.

El laicismo defiende la separación entre la iglesia y el estado y busca que el Estado sea neutral en términos de religión, permitiendo la libertad religiosa a la ciudadanía. Esta ideología ha sido uno de los pilares del estado francés y Macron sostiene que «el secularismo es el fundamento de una Francia unida».

La problemática se presenta cuando la ciudadanía es cada vez más plural y una de las características esenciales de las religiones es el establecimiento del bienestar humano, lo cual implica necesariamente participación en la vida política.

Viviendo en sociedades cada vez más diversas e inclusivas, donde hay espacio para la participación en la vida política de todos los géneros, inclinaciones sexuales, ideologías políticas, etnicidades, preferencias de sistemas económicos, quizá también haya que dar lugar a las religiones para que colaboren en la construcción del sistema social.

No se trata de que una religión se convierta en el estado —como ocurría antaño y sigue ocurriendo en otras partes del mundo—, sino que todas las religiones puedan colaborar con el estado.

Quizá el progreso de la sociedad requiere de comprensión y colaboración entre los actores seculares y religiosos —entre los cuales suele existir un abismo en Europa— ya que ambos comparten aspiraciones comunes. Las religiones pueden aportar una perspectiva distinta y muy necesaria a la esfera pública, conceptos comúnmente asociados con las religiones como la compasión, la empatía, el perdón, el amor, pueden enriquecer el discurso y vida política de un país.

Estableciendo relaciones y construyendo puentes es la única forma de erradicar los miedos, y crear realmente naciones más unidas.

Economía, política y sentido en el siglo XXI

En la última entrega de Orientaciones en Tiempos de Crisis el pasado sábado 10 de octubre, la mesa redonda reflexionó sobre los modelos de organización social en el siglo XXI y sus desafíos.

Ante el agotamiento de los modelos actuales y con claras advertencias de la ciencia y el misticismo, hacemos una proyección hacia el futuro abocados a explorar una nueva mirada de relación para encontrar alguna pista ante los desafíos de nuestra era.

Para hablar de este tema se sumaron a la conversación:

  • Guillermo Vázquez: Profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos.
  • Maysoun Douas Maadi: Dra. en física, experta en innovación y concejala del ayuntamiento de Madrid.
  • Juan Martín Silvano: Licenciado en psicología, posgrado análisis existencial-filosofía oriental-logoterapia. Escritor humanista.
  • Coordinado por Farid Yazdani: Empresario, activista y divulgador social. 

La próxima mesa redonda de Orientaciones en Tiempos de Crisis tendrá lugar el sábado 21 de noviembre de 18:30 a 20:00 en el canal de YouTube de Orientaciones en Tiempos de Crisis y explorará los desafíos y oportunidades de lo rural. También puede visitar la nueva página web de Orientaciones en Tiempos de Crisis para obtener más información sobre los próximos eventos.

Economía colaborativa y de proximidad

Dentro del ciclo de las mesas redondas Orientaciones en tiempos de crisis en esta ocasión trataremos de explorar la economía colaborativa y de proximidad.

Muchas son las voces que abogan para que este modelo de gestión económica sea cada vez más una realidad. Aunque los desafíos son muchos y el camino a recorrer muy largo, sin embargo, dado el agotamiento de los modelos actuales, no nos queda más alternativa que ensayar y experimentar otras posibles vías de relaciones sociales, a las que llamamos economías.

Para hablar de este tema esta semana nos acompañaron:

  • Maricruz Matellan: Lincenciada en ciencias económicas y empresariales, profesora de EEMM.
  • Daniel Truran: Director General de ebbf.org, B Corp Ambassador B Lab Europe.
  • Begoña Garrido: Profesora de humanidades y dinamizadora social.
  • Coordinado por Farid Yazdani: Empresario, activista y divulgador social.

La próxima mesa redonda de Orientaciones en Tiempos de Crisis tendrá lugar el sábado 10 de octubre de 18:30 a 20:00 en el canal de YouTube de Orientaciones en Tiempos de Crisis y explorará el tema de la economía, la política y el sentido en siglo XXI.

75 años de la ONU, ¿es momento de renovar las Naciones Unidas?

Para conmemorar el 75 aniversario de la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Asamblea General se reunió virtualmente el pasado 21 de septiembre e hizo pública una declaración con un tono muy claro: «Se requieren esfuerzos urgentes. Por lo tanto, no estamos aquí reunidos para celebrar, sino para tomar medidas».

El Dr. Sergio García escribe el siguiente artículo analizando la ONU como primer intento exitoso de crear un sistema de seguridad colectiva y de gobernanza global, y argumenta la urgente necesidad de renovación de la organización.

La fórmula de la esperanza

Una de las cosas que se ha evidenciado durante esta pandemia global es que la humanidad está interconectada. Se ha convertido en indispensable que aceptemos la unicidad de la raza humana si queremos enfrentarnos exitosamente a los desafíos que se nos presentan como especie. Estas son algunas de las ideas que nos presenta Farshad Arjomandi en el siguiente artículo.

El autor, además, nos ofrece una fórmula clara pero no sencilla para poder alojar más esperanza y menos preocupación en nuestras vidas. Control—o en su ausencia, confianza—, propósito y comunidad son los tres pilares sobre los que se sostiene la esperanza.

Integrar estos pilares en nuestra vida es, sin embargo, una cuestión de elección personal y requiere de compromiso. Eso sí, además de transformar nuestra realidad individual los efectos tendrían trascendencia a nivel comunitario y social.

No se trata de «no perder la esperanza» sino de conscientemente construirla.

¿Por qué tratamos de huir de las ideologías?

En el siguiente artículo, Cristina Monge expone la razón por la que en nuestra sociedad se huye de la ideología: existe «una realidad que ha calado con fuerza en el imaginario español y que puede ser demoledora: la equiparación de «ideología» con «extremismo»».

¿En qué momento empezamos a confundir «ideología» con «extremismo»?

Como bien explica la autora «Una ideología no es más que un sistema de pensamiento, un conjunto coherente de ideas que buscan entender y explicar el mundo. Este sistema subyace en prácticamente todos los aspectos de la dimensión humana y, por supuesto, en aquellos que tienen una vertiente colectiva.» El extremismo, sin embargo, ocurre cuando una ideología se aleja del consenso de la mayoría.

Todo individuo tiene una ideología y por lo tanto es imposible pretender que cualquier cosa que sea fruto del esfuerzo humano exista sin una ideología subyacente, ya sea esto unos presupuestos públicos, una organización civil, una serie de televisión o una empresa privada.

La neutralidad ideológica es una fantasía creada para satisfacer a una sociedad desencantada por la cultura de la contienda y la constante confrontación entre formas diferentes de pensar. Quizá la solución no radique en seguir imaginando que existen acuerdos, medios, empresas, u organizaciones libres de ideología, sino en esforzarnos por construir espacios inclusivos en los que todas las ideologías sean bienvenidas y donde se tomen las decisiones a través del respeto y la consulta.

Utilidad irreflexiva

En el siguiente artículo, Daniel Innerarity invita a la reflexión sobre nuestro entendimiento de lo que significa que algo sea útil y cómo esto afecta aspectos tan relevantes de la sociedad como pueden ser la educación o la cultura.

Quizá el concepto de utilidad es medido en valores cuantitativos o de rendimiento que dan lugar a obviar el valor de los procesos de reflexión. Los espacios para la reflexión son cuna de la creatividad y desde donde se desarrolla el pensamiento propio.

A medida que evolucionan los procesos de estructuración social que conocemos—adaptándose a la realidad en la que vivimos—, crear procesos de aprendizaje en los que se diera mayor protagonismo a la reflexión y dejar de preocuparnos tanto por la utilidad podría ser transformador, porque como dice Innerarity: «No hay verdadero cambio social que no haya sido precedido por una fase de reflexión».

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