En el siguiente artículo, los doctores Daniel Conversi y Luis Moreno Fernández señalan que la preocupación común por los efectos del cambio climático debería favorecer un conjunto de actuaciones para las cuales los inputs individualizados de los países comunitarios son claramente insuficientes si se pretende influir conjuntamente en el Viejo Continente. En el caso que nos ocupa, es imperativo evitar que el Mare Nostrum se convierta en el Mal Nuestro.

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