Durante el mes de mayo, la Fundación la Merced Migraciones organizó la IV edición del curso para formar a «agentes de prevención de la islamofobia y la discriminación por motivos religiosos» con la colaboración de 12 organizaciones, entre las que se encuentran la Fundación Pluralismo y Convivencia, el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas, la Asociación Tayba, la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid y la Comunidad Bahá’í de España.

El curso es una de las múltiples actividades que realiza el proyecto Salam, una iniciativa que busca promover la convivencia intercultural e interreligiosa y prevenir la intolerancia por motivos religiosos a través del encuentro entre culturas y confesiones. Este proyecto es financiado por el Fondo Social Europeo y el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Entre los temas que se desarrollaron se planteó cómo una buena gestión del pluralismo religioso puede fortalecer la cohesión social e impulsar procesos de integración, siendo indispensable la colaboración entre instituciones, la creación de buenas políticas públicas y el desarrollo de capacidades y actitudes individuales.

Una de las instituciones que participó impartiendo el curso señalaba que algunas de estas capacidades y actitudes consisten en evitar el prejuicio religioso de la misma manera que se evita la discriminación hacia otros grupos en razón del género o la nacionalidad; subordinar las identidades secundarias —que agrupan a las personas por afinidad de género, clase social, etnia, familia o religión— a una identidad colectiva, primaria y universal —que radica en nuestra condición de seres humanos—; comprender elementos básicos de las religiones y ser sensible a sus necesidades; analizar las situaciones en función de hechos y no presunciones o imaginaciones; evitar las generalizaciones a partir de un suceso específico y tratar de analizarlo en un contexto apropiado; evitar los juicios y las clasificaciones entre situaciones normales o anormales.

En el curso también se trataron casos prácticos en los que cada participante tenía que desarrollar un papel concreto, ya fuese como el director de la escuela del barrio o un representante político del municipio, evidenciándose que incluso cuando los problemas que surgen no son fáciles de resolver, tenemos que ser creativos a la hora de buscar soluciones y crear sinergias, por un lado, y tener una actitud inclusiva y no dejar a nadie fuera de la consulta, por el otro.

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