Una de las cosas que se ha evidenciado durante esta pandemia global es que la humanidad está interconectada. Se ha convertido en indispensable que aceptemos la unicidad de la raza humana si queremos enfrentarnos exitosamente a los desafíos que se nos presentan como especie. Estas son algunas de las ideas que nos presenta Farshad Arjomandi en el siguiente artículo.

El autor, además, nos ofrece una fórmula clara pero no sencilla para poder alojar más esperanza y menos preocupación en nuestras vidas. Control—o en su ausencia, confianza—, propósito y comunidad son los tres pilares sobre los que se sostiene la esperanza.

Integrar estos pilares en nuestra vida es, sin embargo, una cuestión de elección personal y requiere de compromiso. Eso sí, además de transformar nuestra realidad individual los efectos tendrían trascendencia a nivel comunitario y social.

No se trata de «no perder la esperanza» sino de conscientemente construirla.

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